Me quedo con éste camisón de espectativas con el que duermo todas las noches,
(ésta es la parte en donde acepto que mi sueños son consecuencia directa de eso).
Y pensar que siempre fuí partidaria de las revoluciones...
éste último mes fue sin aviso, se instaló sin tregua entre giros de 180°,
lágrimas compartidas, y esa sensación de rompecabezas finalizado.
Miedo, mucho, piloncitos de signos de pregunta
que se fueron disolviendo entre abrazos y palabras demasiado necesarias.
Perfectas.
Existió una conexión con una parte mía que desconocía,
soy tan frágil que puedo auto-destruirme entre parpadeos,
llenar-vaciar el vaso ahogándome una y otra vez.
Y ellos/él, tan salva-vidas, tan ellos/él, con eso (me) alcanza.
Éstos ojos se volvieron demasiado sensibles.

Los descubrí éste mes en calle Corrientes, les canté canciones,
y casi sin querer fui pañuelo de certezas.
Claro que aprendí, demasiado. (A extrañarlos, a romper con la rutina, a tener etcéteras).
Todo tan bueno...
Buenos Aires me sonrió, regalándome un espectáculo de tango.Buenos Aires me sonríe, los giros ya no marean.